lunes, 26 de septiembre de 2016

Personajes

Tengo un pequeño (y ligeramente absurdo) conflicto creativo-personal. Hace un tiempo, conocí a alguien, a un tipo, que me inspiró un personaje, llamémosle X. X se convirtió en el coprotagonista de una historia de ficción con otro personaje, llamémosle A. Digamos también que A se basaba en cierto modo en mí; era, al menos en parte, mi alter ego. No era yo, pero comparte algunas cosas conmigo, aunque difiere también en muchas otras. La historia protagonizada por X y A iba avanzando, tomaba forma, pero no me acababa de convencer, le faltaba algo. Y entonces, conocí a otro tipo, llamémosle Z, que casi automáticamente se convirtió en un nuevo personaje. Así, ya tenía tres personajes, X, Z y A. Y, claro, como en toda ficción que se precie, pasaban cosas. La historia cobró mejor forma, una forma más clara, más en mi cabeza que sobre el papel, pero ahí iba, avanzando poco a poco. De hecho ahí sigue, avanzando, creciendo, entretejiendo las relaciones entre esos personajes.

Y, ¿dónde está el conflicto?, os preguntaréis. Bueno, yo lo sé todo de los personajes, X, Z y A. Absolutamente todo. Sé lo que piensan, sé lo que sienten, sé lo que quieren hacer con sus vidas, sé a quién aman, sé por lo que sufren. Pero no sé todo eso de los X, Z y A reales en los que se basan, qué va. Encima, es una historia que tiene saltos en el tiempo, en la que su presente es nuestro futuro y su pasado, nuestro presente. No sé si me explico. Su presente se desarrolla dentro de unos quince años y nuestro presente son recuerdos de su pasado. Así, sé perfectamente lo que va a pasar con X, Z y A personajes, pero no tengo ni idea, en ningún caso, de qué les (nos) pasará a X, Z y A en ese futuro, no sé cómo serán (seremos), ni si seguiremos en contactó. Y ahí está, en parte, mi conflicto. Las cosas que pasan, las cosas que viven, las cosas que vivimos, los X, Z y A reales, las comparo con lo que los personajes X, Z y A han vivido. Lo que voy sabiendo de X y Z según pasa el tiempo e incluso lo que yo voy viviendo, lo comparo con lo que mi cabeza se ha inventado. Y me sorprendo a mí misma comparándolos y estableciendo paralelismos y hasta semejanzas. Cuanto más los conozco, más comparo a esas personas reales con las ficticias que creé en mi mente al poco tiempo de conocerlos. Y no sólo eso. A veces, cuando a alguno de los reales le pasa algo o se dan algunas interacciones entre ellos (incluso entre nosotros), encuentro la manera de incorporar ese lo que sea a la historia. Convenientemente adaptado, convenientemente disfrazado y adecuado a la ficción claramente diferente a la realidad. Pero ahí están. Y esos X, Z y A ficticios iniciales se van modificando un poco, van evolucionando también, adquiriendo características y hasta vivencias de los X, Z y A reales.

Y, a veces, me pregunto si no se me estará yendo de las manos esto de volver más reales a esos personajes ficticios; si esos X, Z y A ficticios acaben siendo los X, Z y A reales, aunque sus vivencias no tengan, en realidad, nada que ver. Y es totalmente absurdo, lo sé, eso de comparar realidad y ficción y eso de preocuparme de la relación entre realidad y ficción. Pero no puedo evitar hacerlo. Porque en realidad los personajes X, Z y A se parecen poco o bastante poco a los reales, al menos lo que sé (poco o mucho) de ellos. Pero cuanto más voy avanzando con ellos, con los personajes y cuanto más conozco a los reales, más siento este absurdo conflicto, como si los personajes ficticios adquirieran cada vez más vida propia, como si las personas reales cada vez estuvieran más reflejadas en la ficción. Y a veces temo, o casi temo, que unos y otros se acaben confundiendo, que yo misma no sepa dónde acaba la ficción y empieza la realidad, dónde están los límites y si un recuerdo que tengo es en realidad eso, un recuerdo, o sólo una invención.

Y hasta aquí mi pequeño (y ligeramente absurdo) conflicto creativo-personal.

La foto, que no tiene nada que ver con el texto (o igual sí, yo qué sé), soy yo en el agua, en el océano. Nunca está de más una foto con los pies en el agua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario